Un abrazo para la familia y para ti David, que ya hablamos el otro día.

Yo siempre le recordaré por el kilo de azúcar que le echaba al café y la anécdota de tener su propio azucarero en el bar. Coincidí con él en varias quedadas, sobre todo en la de Arnedo y por verle unas cuantas veces por aquí.

D.E.P.