En parte es normal, aunque sucede más a menudo cuando el coche da por el saco y no te permite disfrutarlo sino que cada vez que lo coges piensas en qué se va a romper esa vez. Pero yo creo que no es tu caso.

Yo personalmente sufrí eso bastantes veces con mi Corsa y lo terminé vendiendo cuando rompió motor, pero lo fuí aguantando a costa de nuevas salidas al proyecto para darle un poco de vidilla. Nuevas modificaciones que supongan un reto. A lo mejor así puedes encontrarle esa nueva chispilla que te haga cogerlo y disfrutarlo con ganas.

Saludetes.