Ejemplo práctico número 2:

El otro día probé en el trabajo un BMW 328i sport en el curro, un 2 litros turbo de 245 cv.

Por sensaciones, aporta quizás pocas, pero una mirada al velocímetro y te darás cuenta de la magnitud de la aceleración del bicho. Aislado, si, pero un misil. Hubiera jurado que el Kadett aceleraba más rápido... si fuera por cómo veía tragar de 20 en 20 la velocidad, aunque desde dentro vayas tan seguro como en el sofá de tu casa. Una gozada de coche.