Manuel, tu y yo (y muchos más que te conocen) sabemos que no vas a vender ese coche.

Además parte de estas cosas que les pasan a los coches son parte de "su gracia". El coche no está terminado nunca, fluye en un continuo de energía que crece y decae ya sea mediante la instalación de piezas, los swaps y demás ratos que le echamos de buena gana y otros que nos pide él requiriendo nuestra atención cual niño travieso.

Un abrazo.