Leo tu reflexión y te entiendo perfectamente, me veo reflejado en cada pensamiento. Dejar los proyectos correr tanto al final son problemas, porque el contexto cambia a todos los niveles, el personal, el legal, los gustos, preferencias y las necesidades. Yo me encuentro en la misma tesitura que tu, con un cadaver que requiere de mucho trabajo para volver a echarlo a andar y nula gana de meterle mano, con un montón de reformas que ahora desde luego no haría, cosas que haría de otra manera, cosas que no hice que debería haber hecho...y sobre todo eso, una pereza terrible de ponerme a hacer nada. Se nos pasó el arroz con esos proyectos

Cabe la opción de vender el proyecto si encuentras comprador (quizá sea difícil), o intentar sintetizar el mínimo numero de reformas para convertirlo en funcional y tener claro el rumbo del proyecto e intentar no improvisar. Sería mas fácil coger otro y empezar de cero, pero claro, que haces con este? lo tiras? No se, difícil decisión, yo me abstengo de votar porque ambas opciones tienen su miga. Lo que está claro es que debemos desterrar la procrastinación y gestionar bien el tiempo y los recursos porque sino van a tirarse otra década a la sombra. Ánimo!