Bastante interesante esta proposición. La conducción autónoma así como los ADAS (sistemas avanzados de asistencia al conductor, que son la antesala de la conducción autónoma), son campos tremendamente complejos, que cuesta poner a punto de forma eficaz.

En mi trabajo, un compañero anduvo poniendo a punto el sistema de alerta de cambio de carril involuntario en cierto vehículo, y la verdad es que comentaba que es un infierno la variabilidad que llegas a encontrar en la carretera, de cara a definir el sistema, ya que se plantean infinidad de condiciones que a veces uno puede no haber tomado en cuenta.

Esto, para un simple cambio de carril, qué no te vas a encontrar en conducción autónoma...

Aunque, visto cómo se conduce actualmente (de mal), a veces hasta le acabo encontrando sentido. La gente está más pendiente de ver si le contestan un whatsapp que de conducir propiamente. Erradicaría por completo todos los sistemas de conectividad teléfono/coche salvo la función más básica de manos libres para llamar. La cosa, va a peor cada vez.