Como cabe esperar por su peso y su potencia, el Meriva no es un coche rápido. Ahora bien, como el motor tiene una respuesta buena, no parece insuficiente en todo caso. Habrá conductores que echen de menos una aceleración mayor, pero para unas condiciones de circulación normales, la que tiene permite ir con el tráfico y hacer incorporaciones o adelantamientos normales.
Los desarrollos son teóricamente largos para la velocidad máxima del coche; se supone que alcanza 175 km/h en quinta a menos de 5.600 rpm, cuando el motor da la potencia máxima a 6.000.
Esto se debe a que la velocidad máxima no puede ser grande, dada la potencia y el factor de resistencia aerodinámica del coche (0,75 m²). Aunque relativamente largos, en términos absolutos los desarrollos son más bien cortos; a 140 km/h en quinta, el motor gira a unas 4.450 rpm.
Esto tiene efectos positivos y negativos; creo que, unos con otros, los desarrollos están bien escogidos. El efecto positivo es que el Meriva responde bien al acelerador y que es capaz de mantener marchas largas en condiciones desfavorables, como rampas fuertes o con mucha carga. En recuperación, el Meriva es más rápido que algunos monovolúmenes que lo superan en potencia.
Los aspectos negativos son el ruido y el consumo. El ruido no es fuerte al acelerar, pero por encima de 4.000 rpm es evidente el ruido mecánico de fondo, que proviene del motor y se superpone al de la carrocería.
El consumo en condiciones normales, si se alterna carretera y ciudad, está cerca de 10 l/100 km; es lo que cabe esperar en un monovolumen de gasolina con este tamaño, peso y potencia. Con una conducción más cuidadosa (o menos ciudad), se puede gastar algo menos.
En un recorrido por carretera de sentido único, a una media real de 149 km/h, ha gastado 11,5 l/100 km. Este recorrido tiene algunas rampas fuertes y, en esta ocasión, tráfico poco fluido. No siempre pude ir en quinta y algunas ocasiones tuve que acelerar a fondo para mantener la media. El consumo que he medido al máximo de las posibilidades del coche ha sido 17,7 l/100 km, es difícil conseguir este consumo, pero que sea tan alto indica que a un ritmo normal también debe serlo.
Esta versión no tiene ordenador como equipo de serie y es aburrido calcular el consumo por el método de rellenar, porque meter los últimos ocho o diez litros requiere mucho tiempo y paciencia. El cuentakilómetros tiene poco más de un uno por ciento de error, así que sirve perfectamente para calcular el consumo.
Trayectos cortos o un viaje en el Meriva pueden ser agradables. Tiene a favor su espacio, si lo usan menos de cinco personas. En contra está el ruido del motor, que puede ser molesto a un ritmo superior a 140 km/h.
Es un coche mas bien duro de suspensión; se sienten claramente las juntas y los pequeños baches. No obstante, en movimientos amplios de la suspensión se puede echar en falta más amortiguación, por ejemplo, cuando la carrocería tiende a elevarse en un cambio de rasante.
Me parece que es un coche relativamente estable. No es de los monovolúmenes que más se inclina en las curvas y que más tarda en reaccionar en los cambios de apoyo. Ciertamente no es ágil, pero me parece que le cuesta menos entrar en las curvas que algunos utilitarios, como el mismo Corsa con el que comparte elementos de la suspensión.
Una ventaja con relación a otros coches pequeños, monovolúmenes o no, es que en casos extremos reacciona muy suavemente, Por ejemplo, el conductor tienen que ser muy brusco para que sobrevire pero, cuando lo hace, el coche no reacciona violentamente.
No es un coche que entusiasme al conducir, pero hace bien lo que tiene que hacer como medio de transporte. En todo caso, el control de estabilidad opcional me parece muy recomendable, sobre todo si tenemos en cuenta que cuesta 410 euros.
Para ser un coche con una superficie encristalada tan grande, echo de menos una ventilación más eficaz. Incluso con una velocidad de crucero alta, el aire que entra puede ser insuficiente para que cuatro ocupantes se sientan desahogados. En ese caso hay que conectar la primera o segunda velocidad del ventilador. El aire acondicionado, opcional en la versión menos costosa, me parece imprescindible en este coche, sea para enfriar o sea para desempañar.
La capacidad de frenada es normal, si tenemos en cuenta que no es raro que los monovolúmenes frenen menos que los turismos de su tamaño (aunque no siempre ocurre). El cambio me ha parecido poco preciso; si alguna vez hay que cambiar muy rápido, es posible que rasque.
Para ser un monovolumen resulta muy maniobrable; no hay muchos monovolúmenes tan largos de batalla como el Meriva que necesiten menos espacio para girar.





Los aspectos negativos son el ruido y el consumo. El ruido no es fuerte al acelerar, pero por encima de 4.000 rpm es evidente el ruido mecánico de fondo, que proviene del motor y se superpone al de la carrocería.
Una ventaja con relación a otros coches pequeños, monovolúmenes o no, es que en casos extremos reacciona muy suavemente, Por ejemplo, el conductor tienen que ser muy brusco para que sobrevire pero, cuando lo hace, el coche no reacciona violentamente.
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