No hay ningún coche de unas características semejantes (por tamaño, potencia y tipo de combustible) que sea más barato ni más rápido. Para encontrar alguno que tenga algo más de capacidad de aceleración hay que buscar coches con motor turbo claramente más potentes (por ejemplo, un SEAT León Cupra R, 225 CV) o coches con motor atmosférico que con una potencia oficial mucho mayor de 200 CV (como un Alfa Romeo 147 GTA, 250 CV). Cualquiera de ellos son notablemente más caros.
Es relativamente ágil y tiene un nivel alto de adherencia (al menos con los neumáticos opcionales 225/40 R18, que son los que hemos probado), no es un coche de reacciones y tacto deportivo, en la medida que lo son —por ejemplo— un Honda Civic Type R o un Golf GTI.
Si bien puede ser relativamente rápido en carreteras con curvas, la resistencia de los frenos en un uso intenso y continuado es la primera limitación que aparece en una conducción de este tipo. Cuando están los frenos fríos, sin embargo, frena en distancias muy cortas
Es más bien un coche para quien prefiera la aceleración en recta a las sensaciones en curva. Es preferible a otros como coche para viajar: es relativamente cómodo de suspensión (si lleva «IDS Plus» se pueden seleccionar dos niveles de dureza), suave y silencioso por motor. Se pueden hacer con él muchos kilómetros seguidos por vías rápidas acumulando poco cansancio.
El aspecto menos favorable de esta versión es el consumo de combustible, que incide negativamente en dos aspectos: en primer lugar, su autonomía es reducida a poco que se aprovechen sus prestaciones (en parte por que el depósito es más bien pequeño, sólo 52 litros); segundo, el coste por kilómetro es elevado.
La carrocería del GTC está muy bien resuelta porque —con un estilo muy próximo al de un auténtico cupé— tiene una buena habitabilidad en las plazas traseras (por ejemplo para dos personas de hasta 1,80 metros de altura).
Se vende en dos niveles de equipamiento «Sport» y «Cosmo» por 23.590 y 24.820 € respectivamente. Este precio es sin el techo panorámico, que será de serie en los Astra GTC con este motor a partir de septiembre. Entonces, habrá una opción para quitarlo restando al precio total 1.457 €.
Los 1.230 € de diferencia que hay entre las dos versiones «Sport» y «Cosmo» viene dada por diferencias en el equipamiento. El «Sport» tiene en opción el «IDS Plus» (708 €), el climatizador automático (333 €), el ordenador de viaje (271 €), los faros antiniebla (155 €), los mandos de la radio en el volante (52 €) y las llantas de aleación de 17” (344 €). Todos estos elementos son de serie en el «Cosmo».
Para ambos coches, en la lista de opciones hay elementos como el limpiaparabrisas automático, la conexión automática de luces y el retrovisor foto sensible (estas opciones vienen en un paquete que cuesta 208 €).
También hay otras cosas que pueden ser interesantes como el «Pack Hill Start Assist» (que comprende el asistente de salida en cuesta y el sensor de presión de neumáticos, 312 €) o las luces direccionales (que vienen asociadas al doble xenón y dan una iluminación muy buena, 1.041 €).
El Astra GTC 2.0 Turbo 200 CV reacciona con seguridad y tiene un buen nivel de agarre lateral (los neumáticos de nuestra unidad de pruebas eran unos Dunlop SP Sport, de la medida opcional 225/40 ZR 18 92 W). Hasta cierto punto es un coche ágil porque entra bien en las curvas y tiene cierta capacidad para redondear los virajes en retención (los Astra GTC tiene un ajuste distinto del eje trasero con respecto a resto de los Astra que favorece esta reacción). El control de estabilidad interfiere poco en una conducción rápida y —para la energía que tiene su motor— la motricidad es buena.
Con el ajuste más blando de la amortiguación (si es que tiene instalado el «IDS Plus», que permite dos ajustes posibles) es un coche más bien cómodo. No lo es mucho porque se puede apreciar una cierta dureza en la fase de compresión con relación a la fase de extensión que deja la carrocería un poco «suelta»).
Es bueno para ir rápido por carreteras amplias (es cómodo y estable en estos casos), pero menos apropiado que un Golf GTI, un Honda Civic Type R o un León Cupra R para carreteras con curvas, al menos para quien valore por encima de otros factores, un tacto de conducción excelente.
En los coches deportivos es muy importante un tacto de dirección y de suspensión que transmitan con fidelidad al conductor los apoyos en las curvas y los eventuales deslizamientos de las ruedas. Esta característica no es exclusiva de los que tienen reacciones radicales, ni tampoco la da el hecho de tener unas suspensiones duras (aunque en el caso del Honda Civic o del Golf GTI sí es así). Se pueden encontrar coches más bien confortables, que si bien no son un prodigio de eficacia, son muy agradables de conducir rápido, como un Astra Coupé Turbo o un BMW Serie3 Compact.
Los frenos son la primera limitación que surge a la hora de conducir rápido el Astra GTC 2.0 Turbo 200 CV en una zona que requiera frenar fuerte frecuentemente. Pierde mucha capacidad de frenada por sobrecalientamiento antes de lo habitual (la carretera de referencia donde suelo mirar estas cosas siempre es la misma). Sin embargo, los frenos detienen al coche en distancias muy cortas cuando están fríos (por ejemplo, en una frenada de emergencia).
La versión «Cosmo» tiene de serie el «IDS Plus», que es opcional en el «Sport» (680 €). Este sistema varía continuamente la dureza de los amortiguadores en función de diversos factores, pero el conductor puede seleccionar manualmente la máxima dureza accionando el botón del salpicadero.
Es complicado notar el endurecimiento automático de la suspensión en función del tipo de conducción o del estado del piso. Cuando se pulsa el botón del salpicadero, sí se nota con claridad una amortiguación más firme. El modo más duro de amortiguación, aporta poca cosa en carreteras rápidas y resta confort.
En las carreteras con curvas lentas sí da ventajas dado que los movimientos de la carrocería están más contenidos (principalmente en la fase de extensión de la suspensión) y son más precisos. Por lo tanto, lo recomiendo más a quien conduzca rápido por carreteras lentas, pero no quien se desplace principalmente por carreteras rápidas.
Todos los Astra GTC con motor turbo de 200 CV tienen de serie lo que se denomina «Pack Sport Chasis». Este elemento de equipamiento se maneja desde un botón en el salpicadero con la leyenda «Sport». Si se pulsa, cambia la respuesta del acelerador (es más directa) y cambia la asistencia de la dirección (algo que se aprecia poco, al menos en esta versión). Si se mantiene pulsado varios segundos, se desconecta el control de estabilidad).
Si el coche lleva instalado el «IDS Plus», además de todo lo anterior, la suspensión pasa automáticamente al programa de mayor dureza con una única pulsación en el mando.
|