Las carencias y virtudes de estos dos modelos quedan reflejadas claramente en las cifras de adelantamiento en cuarta. A ochenta kilómetros por hora, el Astra tiene mayor potencia (a 2.500 rpm llega a tener casi un 8 por ciento más de potencia que el Mégane). Pero no es suficiente. Su alto peso le impide acelerar más. (A 2.500 rpm el Astra debe mover 15,3 kg por cada caballo y el Mégane 14,7). Por eso el Mégane se impone, a pesar de su menor potencia en ese rango de revoluciones.
Adelantamiento en 4ª a 80 km/h Distancia (m) Tiempo (s) Velocidad final (km/h) rpm al principio y al final Astra 234 8,7 111 2.194 – 3.044 Mégane 229 8,5 113 2.334 – 3.296
A cien kilómetros por hora, en una velocidad tan normal como la cuarta, las carencias del Mégane quedan al descubierto. Tan pobre es el rendimiento de su motor en cuanto pasa del régimen de potencia máxima, que ni su peso inferior le permite acelerar mejor que el Astra. En el adelantamiento a cien en cuarta, que debería llevarse el Mégane de calle, el Astra le empata. Y eso es así porque en cuarta el Mégane es incapaz de luchar contra su propio motor. Le cuesta mucho subir de régimen y se queda frenado ¡¡a 3.800 rpm!!
Adelantamiento en 4ª a 100 km/h Distancia (m) Tiempo (s) Velocidad final (km/h) rpm al principio y al final Astra 293 9,1 131 3.242 – 5.593 Mégane 293 9,1 130 2.917 – 3.792
Por eso, a pesar de su larguísima quinta, esta marcha le es imprescindible a este motor. Sus recuperaciones con ella son paupérrimas, pero es con la quinta velocidad engranada como se alcanza la velocidad máxima, porque la cuarta se queda muy corta. Llegar a 150 km/h en cuarta supone ya todo un logro y mucha recta por detrás.
Adelantamiento en 5ª a 80 km/h Distancia (m) Tiempo (s) Velocidad final (km/h) rpm al principio y al final Astra 251 9,5 112 1.781 – 2.493 Mégane 271 10,4 108 1.773 – 2.394
Adelantamiento en 5ª a 100 km/h Distancia (m) Tiempo (s) Velocidad final (km/h) rpm al principio y al final Astra 315 9,9 128 2.226 – 2.850 Mégane 339 10,8 128 2.217 – 2.837
*(Medimos la distancia que necesita el coche probado para sobrepasar a otro automóvil que va a una velocidad fija. Para ello, hacemos partir a los dos con idéntica velocidad. El coche adelantado la mantiene, mientras que el coche de pruebas se acelera al máximo, sin cambiar de marcha, para recorrer lo antes posible 40 metros más que el otro, distancia necesaria para poder rebasarlo. En ese momento consideramos el adelantamiento concluido. Miramos el tiempo que ha costado, la velocidad a la que va el coche que adelanta y los metros requeridos para realizar la maniobra
El equipo de frenos del Astra es mejor que el del Mégane. El Opel lleva discos en el eje posterior, elementos con mejor respuesta que los tambores. Sin embargo, el Renault lleva tambores en el eje posterior y frena mejor que el Astra. La razón hay que buscarla de nuevo en la diferencia de peso.
El Mégane frena en menos metros a todas las velocidades, si bien las diferencias en este punto son pequeñas. Más meritorio resulta que después de un buen rato de utilización intensiva mantenga una respuesta mejor que la del Astra. Los tambores evacuan muy mal el calor, por lo que en la bajada de un puerto podrían penalizar el rendimiento de los frenos del Renault. No es así. El tacto del pedal es similar en ambos modelos.
Ninguno de los dos coches nos ha dejado completamente satisfechos. Con la amplia oferta de motores turbodiésel actual es muy posible encontrar soluciones mejores. En las próximas semanas probaremos más modelos de este tipo, con potencias parecidas. Todas las marcas tienen algo que ofrecer. Veremos cuál nos convence más





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