Algo más de información, en éste caso del ASTRA H GTC 2.0 TURBO 200 cv;

Fuente: http://www.cochenet.com/alvolante/op..._2.0_turbo.htm

- Opel Astra GTC 2.0 Turbo 200 CV. A fondo

Motor de prestaciones imponentes, suave y progresivo y con un sonido muy conseguido, destaca por comportamiento y frenada. Falta anchura en las plazas traseras. Mejorable el ruido aerodinámico y de rodadura.
Precio: de 24.880 a 26.053 euros (octubre 2005). Garantía: 2 años sin límite km.


Análisis: Nos dejó tan buen sabor de boca en la presentación internacional en Marbella el pasado mes de febrero que elegimos de nuevo la versión 2.0 turbo de 200 CV y gasolina de 95 octanos del Astra GTC para la prueba pero con un objetivo añadido: el de contrastar en una unidad con muchos kilómetros el estado mecánico, una revisión a fondo, con lupa, emulando a un conocido experto en automóviles.
Lo primero es disipar una duda que nos surgió en la presentación: el sonido tan conseguido del escape (grave en baja y muy afinado, agudo en alta) no cansa en conducción relajada y es muy gratificante cuando decidimos exprimir a fondo el motor, de imponentes prestaciones. Le aporta un toque racing muy acorde con el carácter GTI de este Astra GTC y con una amplísima zona de uso, desde el mismo ralentí hasta 6.700 rpm.
Suena tan bien, tan fino, tanto en reducciones a fondo como a punta de gas a alto régimen o en baja que gana por goleada en acústica y agrado de uso al motor 2.0 TFSI de inyección directa y gasolina de 98 octanos del Golf GTI o del Audi A3 Sportback, elegido "Motor del año 2005" en su categoría.
Pero hay más, como un ralentí imperturbable, insensible al funcionamiento de la climatización, del giro del volante o del electroventilador (a diferencia del motor 2.0 TFSI de Volkswagen) y con una puesta a punto tan afinada que permite iniciar la marcha en la rampa de un garaje en 2ª y sin dar gas. Sólo tiene un pero, una pequeña resonancia de motor entre 1.800 y 2.000 rpm, acompañada de una levísima vibración en el volante.
También es reseñable la ausencia de ruidos en la caja de cambios o en el embrague, que mantiene una excelente progresividad o el desgaste uniforme de los neumáticos de origen, con los delanteros al borde del mínimo legal de 1,6 mm de profundidad mientras que los traseros apenas tienen desgaste, con 6,0 mm de profundidad.
Y si como muestra del buen estado mecánico de este Astra GTC vale un botón, pues citaremos dos: el sonido tan limpio del motor al ralentí y las pérdidas tan pequeñas de compresión, con un soplado mínimo al quitar el tapón de la tapa de balancines. Ejemplar.
El comportamiento es magistral aunque la suspensión resulta dura, al menos en la unidad de pruebas con unos neumáticos de perfil bajísimo (225/40 R18) y chasis IDS+ con control continuo de la amortiguación, que en el modo sport le transforma en un kart: entra en las curvas sin inclinar y con un leve giro del volante, con un eje trasero inamovible y toma rasantes y bañeras a fondo como si nada, pegado al asfalto como un imán.
Acompaña una frenada muy estable y aplomada y un tarado del control de tracción algo permisivo que se salda con pérdidas de motricidad en giros muy cerrados tomados a fondo y en relaciones cortas pero hay tanto par en baja que esta situación se solventa eligiendo una marcha más larga. Muy efectivo y gratificante.