Mientras me arreglan los haubenlift, pasándolos a un tornillo superior para que el capó habra mejor, comenzamos a meterle mano al partepanas (detallito de los guantes, como los profesionales, que si bien empezaron siendo blancos, acabaron más negros que el tizón ):




Una vez colocada la tela asfáltica, encendemos el soplete, y a quemar se ha dicho.
Txan empieza a sentir calores (más que yo con el soplete en mano ) y opta por sacar una foto a la puerta "del antes" para comprobar luego "el después" y el estado general en que quede: