Supongo que detrás de cada coche habrá una historia de su padre y de su madre, pero al que ha dejado esos coches ahí pudriéndose sin más había que darle un capón.

Si leéis comentarios veréis que muchos son de colecciones particulares de gente venida a menos (por decir algo) como el sah de Persia, uno de los hijos de Saddam Hussein (Hudai) y demás gente peculiar.

En fin, que penitas.